Una carta…

 

Hay un local en Vanita en el que se venden bocas de repuesto para la gente.

Creo que es un fenómeno global el hecho de que, a la gente le cuesta más trabajo lidiar exitósamente  con sus emociones y que para ser funcional debe recurrir a estos “implantes”, que en su parte baja tienen la leyenda “Famelicum dunt“o incluso “Guromnidas dunt” (“Hecho en Famélicum” y “hecho en Guromnidas” respectivamente).

Pero bueno, sin entrar en detalles del por qué yo salía de esa tienda, encontré algo curioso en el pasillo del local.

Una carta hecha pedazos en el que una chica (a juzgar por la letra) había escrito algo que yo interpreto como una carta de despedida…

Traté de darle coherencia a los restos que encontré y queda algo como ésto:

..mis ojos están secos…

…. como si pudieras leer ésto.

…perdonarte por lo que hiciste no es…

…¿Cómo se supone que siga mi camino sin ti? No tengo el valor…

… qué nombre….?

¡y…con mi listón rojo carmín enredado en tu…

….desde … estar contigo se ha vuelto un evento repugnante que…

…mis labios ya no saben más que mostrar mi tristeza…

…un sinsabor que me hace preferir  la amargura de estar viva…

…. morí de miles de maneras para tí …

…. ya sólo verás mi sonrisa…

 

No puedo saber cuál de las chicas que estaban en la tienda sería ella. Algunas de ellas escribían cartas mientras esperaban que el tendero trajera los nuevos modelos, otras se los probaban frente al espejo y  todas salimos de la tienda con uno o dos ejemplares de repuesto

 

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