Correcciones a una guía de viaje

Esta es la primera de una serie de correcciones que hago como vanitense, a una guía de viajeros usada con frecuencia en Guromnidas para alentar viajes turísticos a Vanita.

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Para esta ocasión sólo me enfocaré en el título.

 “Vanita: Tierra de la memoria” es una guía de 62 páginas en las que se cuenta de forma ligera sobre las maneras, costumbres y los lugares de la Vanita contemporánea. La primera revisión de la guía la muestra llena de historias que exaltan la fantasía romántica del lector a quien se le anima a venir a este país de “frescas ventiscas (que) abanican por las tardes y traen a la mente de las personas los más bellos recuerdos que puedan tener”

Más que frescas, las ventiscas de Vanita son heladas; los vientos cuasi gélidos exaltan el anhelo de calor, provenga este de un termostato en casa o de una bebida caliente, de un autobús, o de un aihamense .. cualquiera de estos nos reitera que estamos o estaremos solos.

La guía enuncia a Vanita como un pueblo que ejerce con vehemencia la memoria, aligerando nuestra idiosincracia con eufemismos. No nos caracterizamos por el ejercicio de la memoria sino por el estado de melancolía, estado anímico poco popular en Guromnidas, donde persiste la obligación de la alegría.

El vanitense, como cualquier otra persona, ha perdido algo pero a diferencia de otros, no sabe qué es eso que ha desaparecido, razón por la cual no puede escoger algún nuevo objeto de amor que remplace en totalidad su pérdida. El vanitense pasa mucho tiempo examinando qué es lo que ha perdido y cómo recuperarlo, es una búsqueda solitaria casi obsesiva a la que dedica mucho de su energía de vida.

El arduo análisis que hace sobre su realidad le reitera que su objeto ya no existe pero rara vez le enuncia qué es. La pulsión del vanitense se dirige entonces a buscar huellas de lo perdido, empresa a la que muchos dedican su vida entera a manera de escritores, poetas, filósofos, artistas visuales, viajeros, músicos, etc. El oficio ofrece una válvula de escape a la pulsión de búsqueda, es quizá en algunos casos, un síntoma que permite al vanitense continuar su búsqueda sin objeto y vivir en el presente.

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A diferencia de las promesas de la guía, el vanitense no está abstraído en su memoria haciendo existir aquello que ya no está. Está ejerciendo un análisis en todos los tiempos posibles para encontrar pistas sobre qué es lo que perdió.

Para aclarar estas palabras cito el statement de esta artista:

(…)Mi práctica visual se enfoca en advertir y explorar estados intermedios del tiempo, es decir, alargar y habitar el instante en el que lo presente se vuelve pasado”

Esto no es más que buscar lo perdido y maneras para retenerlo por medio de piezas.

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